Por Jesús Ramos
Pedir que los alcaldes de Puebla y del país dejen de ser corruptos es como pedirle a un político que renuncie al fuero por convicción moral. Suena a utopía. Lo saben ellos, lo sabemos nosotros.
Y como La Santanera lo saben también los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial que llevan años pateando el bote sin ganas de moverlo. La corrupción municipal es la materia reprobada de todos los gobiernos desde que los ayuntamientos se hincharon de millones y de tentaciones.
Ese es el verdadero problema, demasiado dinero en manos de quienes no sienten vergüenza que les tilden de rateros. El ciudadano común, el que suda para comer, jamás aspiraría a ser edil por temor al qué dirán. Sabe que la silla municipal viene con manual de uso, “usted robe”, algo que sin rubor ni pena lo cumplen los que hoy son.
Investigamos a dos alcaldesas y un presidente municipal poblano, San Andrés Cholula, San Pedro Cholula y Cuautlancingo, descubrimos que de los 2 mil 600 millones de pesos que administraron este 2025 casi 2 mil millones los ejercieron con manga ancha.
Revisamos qué hicieron con esa montaña de dinero y la respuesta cabe en una servilleta. Una que otra obra, pocos beneficios para sus habitantes. Dinero tuvieron vergüenza no. El legislativo y nosotros pusimos la iglesia católica en manos de Lutero. Les dimos las llaves de las alcancías a los monaguillos.
Descubrimos que no existen mecanismos reales de rigor, sanción ni de con tención para mantener a raya su apetito corrupto. Los municipios están diseñados para la impunidad. Robar es fácil desde esa posición.
Entonces, ¿cómo podríamos quitarles lo corruptos? Con discursos no. Con exhortos tampoco. Con buena voluntad menos. Los únicos que pueden frenar el saqueo son el Legislativo y Ejecutivo con medidas simples pero poderosas. Etiquetar todos los recursos municipales de forma estricta, casi quirúrgica, para impedirles que metan la mano donde no deben.
Dinero etiquetado es dinero vigilado y constatado, dinero libre se lo vuelan estos pillos como hoy mismo sucede. Mientras sigamos dándoles presupuestos abiertos a criterios de los alcaldes seguiremos cosechando lo mismo, municipios sin obra, colonias sin agua, drenaje ni alumbrado, sociedades sin seguridad pública. ¿Qué es una utopía? Tal vez que vale la pena intentarlo. Si no les quitamos lo corruptos, al menos que se les dificulte robar. @analisistv











