Por Jesús Ramos
En Cuautlancingo no gobierna un alcalde, gobierna un ilusionista y farsante. Omar Muñoz montó un acto de ilusionismo que desaparece dinero. Le entregaron 770 millones de pesos para este año y, según sus reportes contables de enero a septiembre, no gastó un solo peso, cero, nada.
Ni una pluma, ni una bolsa de cemento, ni la gasolina de las patrullas que presume en redes sociales, ni la silla en que se sienta a revisar (suponemos) las cuentas públicas. Todo fue gratuito, como si el municipio hubiese sido bendecido por el espíritu santo de la honestidad y el ahorro.
La contabilidad municipal dice ceros, pero la realidad dice otra cosa, calles parchadas, eventos municipales, conciertos, ferias, obra pública, sueldos pagados. Gasto hubo. Pero la nómina del cinismo también debe cobrarse y esa, parece, Omar Muñoz sí la firmó personalmente.
Cuautlancingo es la postal perfecta de cómo un político promete en campaña ser transparente y honesto y apenas asume la presidencia se vuelve más opaco que un parabrisas después de la polvareda. El electorado creyó que votaba por un buen edil y obtuvo un experto en esconder dinero público debajo del colchón.
No nos confundamos, nadie, ni el más torpe de los contadores puede reportar en ceros nueve meses de operación municipal. Eso no es ineptitud, es malicia, conciencia negra. Se llama opacidad intencional de “ay olvidé reportar”.
Omar Muñoz juega a la invisibilidad presupuestal que en números reales rondó los 400 millones de pesos hasta el mes de septiembre, una locura, un absurdo para cualquier fulano medianamente inteligente, sin una sola explicación de en qué, cómo, cuándo o por qué se gastó. Más de medio presupuesto 2025 se desvaneció al noveno mes. Ni Houdini logró actos así.
Cuautlancingo no es una anomalía genética dentro de Morena, es un ejemplo más de la fauna política que se reproduce en todos los partidos. Llegan prometiendo ética y luego gobiernan como si lo público fuera propio. No señores, es dinero del pueblo, del ciudadano de a pie.
Este municipio tiene hoy la joya de la temporada, un alcalde que presume transparencia verbal, mientras en la realidad opera por la ruta de la ilegalidad. Ahora el Congreso del Estado y la Auditoría Superior del Estado tienen a este sujeto en bandeja de plata. Meses enteros sin reportes contables, millones gastados y arqueos analíticos totalmente en ceros, elementos suficientes para sancionarle a la vista de aquellos que están haciendo lo mismo en otros ayuntamientos. @analisistv











