Por Jesús Ramos
La política poblana es un zoológico sin domador, un museo de especímenes con colas tan largas que no caben en sus propias biografías. Uno pensaría que, con tanto lastre, caminarían sin dificultad, pero no, brincan, se candidatean como si fueran atletas morales de alto rendimiento.
El PAN, por ejemplo, se atreve a sermonear a Morena sobre inseguridad y de inmediato le aparecen el petate de Moreno Valle, las joyas de Facundo Rosas deambulando entre expedientes polvosos de huachicol y las masacres de Eduardo Rivera en Ciudad Gótica.
Cada vez que un panista abre la boca se la cierran con viejos pecados. Los de Morena, por su parte, andan con apetito feroz, quieren 2027, quieren 2030, quieren todo. Apenas muestran el colmillo y zas, les recuerdan que traen billeteras que no cuadran con sus ingresos, contratos con malos olores y amistades que no conviene tener en el celular.
Aspirantes con expedientes abiertos, precandidatos en manos del auditor, ilusos que confunden la ambición con la absolución, aunque esta no sea posible, por muy cerca que consideren el poder entre sus amistades.
Movimiento Ciudadano, pobre, asoma la cabeza para decir aquí estamos y de inmediato les desempolvan los archivos radioactivos de los hermanos González Vieyra de la región de Serdán, Tlachichuca y Buenos Aires. Y con eso es suficiente para que regresen a su hábitat natural, el silencio estratégico.
Pero si de colas largas se trata, los campeones olímpicos del rabo kilométrico son los priistas reciclados de Morena. Esos sí que arrastran la cola como panza de serpiente. Hoy presumen honestidad y transformación, ayer transformaban presupuestos en milagros inmobiliarios.
Lo cierto es que puestos unos junto a otros, los políticos poblanos parecen cortados con la misma tijera. Ninguno posee calidad moral, todos tienen cadáveres en el clóset, un expediente en el archivero, grabaciones comprometedoras y hemerotecas repletas de notas periodísticas con líneas de lo que en realidad son.
Llegaremos a las elecciones del 27 y 30 con pasarelas de colas largas, concursos de quiénes ocultan mejor sus obscenidades históricas. La democracia poblana es esto, un espectáculo de animales con colas infinitas en todos los partidos, nadie se salva. @analisistv











