Por Carlos Clemente
Nadie escucha. Nadie quiere ver lo que ocurre dentro del Instituto Tecnológico de Tehuacán, donde los estudiantes cumplen ya un mes sin clases. Treinta días de protesta, de tomar casetas, de cerrar carreteras, de hacerse sentir en las calles porque en las oficinas del gobierno federal nadie asume su responsabilidad. La autoridad educativa simplemente no está.
Desde aquel primer día en que la comunidad estudiantil rompió el silencio para denunciar la opacidad y la presunta corrupción del director Faustino Sergio Villafuerte Palavicini, la respuesta institucional ha sido la misma: omisión, negligencia y desprecio.
Esta semana, las protestas escalaron. Los jóvenes tomaron dos días consecutivos la caseta de la autopista Cuacnopalan-Oaxaca y, más aún, este jueves bloquearon durante horas la carretera hacia Huajuapan. Lo hicieron porque no los escuchan, porque llevan 30 días con aulas cerradas mientras el gobierno federal, la SEP de Mario Delgado y la Dirección General del Tecnológico Nacional de México, encabezada por Ramón Jiménez López, se mantienen de brazos cruzados.
Se trata de una institución con medio siglo de historia donde hoy los estudiantes tuvieron que dejar los salones para salir a la calle a defender lo básico: educación digna, cuentas claras, respeto.
Todo comenzó con una exigencia simple: transparencia. ¿Qué pasó con los 5 millones de pesos recaudados para el 50 aniversario? La pregunta detonó lo demás: aulas deterioradas, laboratorios sin equipo, planes académicos rebasados, infraestructura que se cae a pedazos. Lo que había debajo era evidente: abandono.
La respuesta del director Villafuerte Palavicini ha sido una burla. Se ha negado sistemáticamente a rendir cuentas, ha prometido reuniones que no cumple, ha evadido la confrontación con los estudiantes. Juega al desgaste. Cree que los jóvenes se cansarán.
Pero no se han cansado.
Y tampoco ha cumplido la Dirección General del TecNM, que ofreció instalar una mesa de diálogo en Tehuacán. Prometieron presencia para este jueves. No llegaron. Como si la palabra oficial ya no valiera nada.
Por eso el conflicto se agudiza. Por eso las protestas se radicalizan. Y por eso la exigencia hoy es clara y directa: la destitución de Faustino Sergio Villafuerte Palavicini.
Por corrupto. Por omiso. Por faltar al respeto a toda una comunidad.
En Tehuacán, los estudiantes no están pidiendo privilegios.
Están exigiendo lo mínimo: que el sistema educativo funcione.
Y eso, hoy, en tiempos de la 4T parece pedir demasiado. @analisistv











