Por Jesús Ramos
Los delincuentes encontraron en las carreteras un negocio rentable del que los operadores de camiones de carga son víctimas ya comunes. Transportar mercancías en México se volvió una actividad de alto riesgo.
¿Cómo enfrentarlos? Es algo que las autoridades no han podido descifrar. Entre enero y septiembre, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública colocó al Edomex en primer lugar en robos al transporte con 1,772 eventos.

Puebla le siguió con 882, Michoacán ocupó el tercer sitio con 324, después San Luis Potosí con 218 asaltos, Jalisco con 66 y Veracruz con 61. No son cifras simples y frías, son vidas, familias mutiladas, dinero usurpado.
En Puebla, 832 de los 882 robos registrados fueron con violencia, operadores golpeados, secuestrados y asesinados, algunos de ellos. Las tres primeras entidades concentran casi 3 mil eventos, 81 por ciento de los seis estados donde cunde en mayor medida este mal.


La dimensión del problema obliga a revisar a detalle las estrategias de seguridad en carreteras. El asalto al transporte de carga afecta a los empresarios y operadores, pero también encarece los seguros, interrumpe las cadenas de suministros y eleva los productos.
Cuando roban un camión que transportaba alimentos, refacciones, suministros industriales o medicamentos, la factura no se queda en la carretera, se le transfiere al último comprador.


El asunto exige coordinación nacional, labor de inteligencia, vigilancia permanente y desarticulación de bandas, castigo severo a los policías que se asocian con los criminales.
No basta con desplegar patrullas cuando los delincuentes ya conocen los horarios, rutas y debilidades de las corporaciones. Incluso saben a exactitud los tramos carreteros con presencia policial.


Puebla merece mención aparte. Su segundo lugar nacional representa un severo cuestionamiento al desempeño del secretario de Seguridad, Francisco Sánchez, el mismo que ha echado mano de cámaras y herramientas tecnológicas para reforzar las autopistas con débiles resultados.
Es evidente que los criminales han dejado determinados tramos de las autopistas para mudarse a carreteras estatales y federales, sólo cambiaron el escenario hacia rutas alternas.
Francisco Sánchez debe explicar qué está fallando en su estrategia y qué garantías ofrece a quienes diariamente transportan mercancías por las diferentes arterias de Puebla, acaso ninguna.











