La CIA financió extremistas y mantuvo red de espionaje en la UNAM antes del 2 de octubre

Por Redacción

Documentos desclasificados revelan que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos ejecutó durante dos décadas al menos cinco proyectos encubiertos para influir, infiltrar y desestabilizar al movimiento estudiantil mexicano, financió a grupos de choque universitarios de extrema derecha y mantiene hoy bajo censura casi diez páginas sobre sus operaciones previas a la masacre de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968, apuntan documentos obtenidos y analizados por el National Security Archive (NSArchive).

El reporte firmado por los investigadores Claire Dorfman y Arturo Jimenez-Bacardi expone los documentos que ha desclasificado el gobierno de Estados Unidos a lo largo de las décadas, incluyendo solicitudes de información recientes que no han podido retirar el secreto sobre las operaciones encubiertas operadas desde la estación de la CIA en la Ciudad de México, que es descrita como una de las más importantes de la agencia.

Las operaciones de la CIA contra la autonomía universitaria se remontan a 1952, cuando la estación en México intervino a través del grupo de derecha LILISP-C en actos contra el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Posteriormente, mediante el proyecto LIHUFF y la organización fachada Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas (IISE), la Agencia financió desde 1963 con 6,000 dólares anuales al Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO).

Según los documentos, el MURO operó como un brazo de choque paramilitar compuesto por al menos 200 integrantes dedicados a la agitación, desestabilización y violencia armada en la UNAM y en universidades de Puebla, Guadalajara, Monterrey y Michoacán, adjudicándose la expulsión de rectores calificados de “comunistas”.

A pesar de que en 1967 evaluadores internos de la CIA advirtieron que el apoyo al MURO polarizaba a las universidades y provocaba un impacto negativo a largo plazo, la dirección de la estación mantuvo el financiamiento a facciones extremistas.

En 1969, la CIA pagó 4 mil dólares directamente al director de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), Fernando Gutiérrez Barrios (cuyo nombre clave era LITEMPO-4), para movilizar estudiantes y organizar manifestaciones en conjunto con el MURO frente a la Embajada Soviética.

Los registros desclasificados confirman la existencia de por lo menos cinco proyectos encubiertos diseñados por la CIA para intervenir en el ámbito juvenil y universitario:

– LIHUFF: Canal de financiamiento y enlace con el MURO y sectores ultraconservadores.

– LICOAX: Proyecto destinado a tomar el control de los liderazgos estudiantiles independientes en la UNAM.

– LIMIX: Operación enfocada en infiltrar al Instituto Politécnico Nacional (IPN), la FNET y el PRI.

– LIAGOG y LINOODLE: Redes de contrainsurgencia y captación en sectores juveniles y rurales.

Adicionalmente, en 1968 la CIA amplió el proyecto LIARBOR junto a la DFS para vigilar las protestas estudiantiles y utilizó la red secreta de escuchas telefónicas LIENVOY para intervenir comunicaciones de profesores e intelectuales de la UNAM.

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