Por Luis Camacho
Las banquetas y calles del Centro Histórico siguen saturadas del comercio ambulante con estructuras físicas a pesar de los filtros y operativos implementados por la Secretaría de Gobernación (Segom).
Lejos de inhibirse, el comercio informal se ha extendido a arterias estratégicas del primer cuadro de la ciudad como la Avenida 4 Oriente, la Avenida 8 Oriente y la Avenida 12 Poniente.
La ocupación desmedida de las banquetas ha reducido drásticamente los espacios para caminar, obligando a los transeúntes a esquivar mercancías en medio de aglomeraciones.
Esta situación genera barreras físicas especialmente graves para personas con discapacidad y adultos mayores, quienes encuentran prácticamente imposible transitar con seguridad las banquetas.
Entre los giros más recurrentes detectados destaca la venta de alimentos preparados utilizando tanques de gas L.P. en plena vía pública, lo que representa un riesgo latente de protección civil para miles de peatones.
A esto se suma la comercialización masiva de ropa, calzado, bebidas y artículos diversos por parte de los ambulantes que ahora se trasladaron a las banquetas tras la prohibición en el corredor 5 de mayo.
Por su parte, el sector del comercio establecido acusan que los puestos informales bloquean los accesos principales a sus locales, todo ello ante la evidente falta de vigilancia y control por parte del Ayuntamiento.
Aunque la Segom mantiene personal de supervisión en distintos puntos del Centro Histórico, los informales logran reinstalarse de manera intermitente, desafiando abiertamente las normativas vigentes sobre el uso de suelo y la liberación de la vía pública.











