Por Jesús Ramos
Una revisión del Registro Público Único de la Secretaría de Hacienda arrojó que doce ayuntamientos poblanos del interior del estado tramitaron y obtuvieron líneas de deuda por 220.4 millones de pesos.
Los alcaldes que decidieron meter la mano al cajón del futuro son Efraín Ginéz González de Vicente Guerrero por la suma de 33.4 millones, Cristóbal Coello Maceda de Zoquitlán por 30 millones, Beatriz Sánchez Galindo de Zacatlán por 29.6 millones y Juan Rivera Trejo de Chignahuapan por 26.8 millones de pesos.

Les siguen Marco Antonio Alejo Calderón del municipio de Zautla pidió 20.7 millones, Humberto Bolaños del Rosario de Tepexi de Rodríguez 19.8 millones, Raúl Marín Espinoza de Huaquechula 18.8 millones, Óscar Méndez Díaz de Tetela de Ocampo 16.8 millones y Jorge Alberto Lezama Martínez de San Gabriel Chilac 8.4 millones de pesos.

El grupo de presidentes municipales que endeudaron a sus ciudadanos lo completan Fidel Flores Concha de Oriental con 7.8 millones, Leonardo Noel Arizmendi Martínez de Zapotitlán con 4.6 millones e Iván Rojas Cortés de Huiziltepec con 3.3 millones de pesos. ¿Para qué quieren el dinero? ¿Qué harán con él?

Pedir prestado no es delito, lo que resulta políticamente incómodo es endeudarse sin explicar con claridad y detalle qué obra, proyecto o qué necesidades concretas se pretenden resolver.

Un crédito municipal no desaparece cuando termina el aplauso de la sesión de cabildo que lo autorizó. Recuerden que se paga con recursos públicos del futuro y que compromete buena parte del presupuesto de meses o años venideros.

Son recursos que dejan de tener disponibilidad futura para otras necesidades porque se gastan antes de tenerlos. ¿Y si surge una emergencia natural, social, educativa o de salud apremiante para la comunidad? Estarán fritos esos ediles. La deuda la pagarán los alcaldes venideros.
¿Dónde está la explicación técnica y financiera? ¿Dónde los proyectos ejecutivos? ¿Dónde las obras? ¿Dónde el análisis costo-beneficio? ¿Dónde la explicación de los alcaldes a sus ciudadanos?

Son muchos millones de pesos los que pidieron al banco, 220. 4 millones de pesos aproximadamente. Los más pediches fueron en ese orden los ediles de Vicente Guerrero, Zoquitlán, Zacatlán y Chignahuapan.
Endeudar al municipio sin explicar suficientemente el destino del dinero es una decisión política que merece escrutinio público. A los alcaldes hay que recordarles que el dinero prestado llega rápido, pero la cuenta tiene que pagarse después.











