@analisistv
Un joven investigador de Anthropic, Jacob Coxon, ha anunciado esta madrugada su dimisión. El científico cree que la carrera para mejorar estos sistemas conlleva peligros que sus propios creadores admiten en privado: “Quienes están construyendo la IA creen sinceramente que podría matarnos a todos antes de que acabe la década”, ha escrito Coxon en X.
Su denuncia principal no es solo el peligro sino que estas decisiones están en muy pocas manos y recaen sobre gente que solo piensa en ser los primeros. Coxon dice que a menudo le preguntan que si de verdad creen esto, ¿por qué siguen adelante? Ve cierta diferencia entre ambas compañías: “En OpenAI, muchos no han interiorizado a fondo lo que está en juego a escala de civilización.
En Anthropic sí se entiende bien lo que está en juego, pero están atrapados en una carrera por llegar antes”, añade Coxon, pero nada se detiene.
Desde fuera, estos exabruptos se toman a veces como una exageración para llamar la atención y lograr más atención e inversión. Coxon dice que la realidad es más seria: “No es marketing. Más bien al contrario: muchos directivos miden sus palabras ante la prensa para sonar sensatos, pero he oído a esas mismas personas expresar miedo en privado. Ninguna otra actividad humana entraña este nivel de peligro”, escribe.
El mensaje de Coxon en X es extremadamente viral. En apenas unas horas lleva cerca de 50 millones de visualizaciones. El interés se debe en parte al increíble goteo de noticias provocadas por avances y novedades de la IA en las últimas semanas: hackeos de sistemas autónomos descontrolados, nuevos modelos que alcanzan cotas no imaginadas o descubrimientos científicos que parecían imposibles hace apenas unos meses.











