Olga Lucía y la elegante puerta de salida que le da Ariadna Montiel…

Por Jesús Ramos

Morena Puebla resolverá a través de una encuesta lo que antes se resolvía con una llamada telefónica o un portazo. Olga Lucía Romero Garci-Crespo ya conoce la regla. Su futuro político no está en manos del gobernador Alejandro Armenta, tampoco en las suyas ni dependerá del pulgar arriba o abajo de Ariadna Montiel.

Las mejores despedidas en el morenismo no llevan lágrimas de por medio ni discursos, son por técnica demoscópica, aparecerá una medición en los meses próximos con el destino inscrito de Olga Lucía. Su nombre será colocado en las encuestas para la presidencia municipal de Tehuacán.

Si encabeza las preferencias dejará la dirigencia estatal de Morena para ser candidata en 2027, si los números le son adversos permanecerá al frente del partido hasta que concluya el venidero proceso electoral que renovará en Puebla alcaldías, diputaciones locales y federales.

Hace tiempo que dejó de comportarse como dirigente estatal para actuar como aspirante a edil. Recorre Tehuacán, reúne liderazgos, fortalece estructuras propias, multiplica encuentros y mantiene presencia permanente donde está su interés político, la tierra que alberga su ombligo y fe de bautizo.

Que lo haga no es casualidad, es estrategia, quedarse en Morena dejó de ser privilegio para convertirse en martirio. Su grupo político fue sepultado con Luis Migue Barbosa hace años y el que está le quiere fuera de la posición que ocupa.

Es lógico, el nuevo mapa de poder en Puebla tiene un nuevo arquitecto, ella sabe que forma parte del partido, pero ya no del círculo donde se toman las decisiones importantes en diseño político y electoral. Permanecer significa administrar una franquicia que dejó de pertenecerle.

Ir por Tehuacán representa para Olga Lucía reinventarse, resurgir de las cenizas, una salida digna. La instrucción para medirla vino directamente de Ariadna Montiel. La instrucción fue precisa, sólo si gana la encuesta se irá del partido reconocida como candidata, si lo pierde conservará el liderazgo.

Ariadna instruyó un remedio sano para Morena Puebla y Olga Lucía, sin vencidos, sin sometidos, sin escándalos, sin fracturas, sólo una transición envuelta en el lenguaje políticamente correcto de la democracia interna.

Olga Lucía, por su parte, entendió con el arribo al poder del nuevo grupo dominante que los liderazgos tienen fecha de caducidad y que las candidaturas en su circunstancia valen más que una oficina del corte de la que hoy ocupa. @analisistv

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *