Por Jesús Ramos
El matrimonio Tlatehui-Cuautle prepara la entrega de San Andrés Cholula para las elecciones del 2027. Y lo hará porque sus cuentas públicas jamás cuadrarán en las revisiones de la Auditoría Superior del Estado.
La coartada es responsabilizar a su partido, el PAN, a fuerzas siniestras o entes diabólicos, son perversos los canijos, la verdad es que la política tiene reglas tan viejas como el poder, cuando los expedientes de los malos manejos crecen, el margen de maniobra se reduce al intercambio.
Ahí están los datos públicos arrojados por la auditoría aplicada por la ASE a las arcas públicas de Mundo Tlatehui en el 2024, se trata de la no justificación de 317 millones de pesos, una cifra extraordinariamente alta para cualquier ayuntamiento por apenas un año de gobierno.
El procedimiento de fiscalización continúa y será la propia autoridad la que determine, conforme a la ley si las observaciones son solventadas o si derivan en sanciones administrativas o penales.
Ese dato por sí mismo ya tiene consecuencias políticas, porque ningún actor con aspiraciones de futuro puede ignorar un proceso fiscal de esa magnitud. Desde este espacio hemos documentado con contratos y expedientes oficiales, adjudicaciones, licitaciones y asignaciones de obra que los Cuautle-Tlatehui siguen dando a un reducido grupo de empresarios.
Corresponderá exclusivamente a las autoridades establecer si esas operaciones se ajustan plenamente a lo legal o si existe responsabilidad alguna, la presunción de legalidad existirá mientras no se formalice el daño patrimonial de manera pública.
Sin embargo, la política no espera sentencias, la política calcula riesgos, y cuando un gobernante comienza a calcular riesgos personales las prioridades cambian. ¿Estaría dispuesta una dupla de políticos a facilitar el triunfo de un adversario si con ello obtiene condiciones de estabilidad particular para resolver líos fiscales?
Lo que sugiero es que, tratándose de política mexicana, semejante hipótesis tiene argumentos suficientes para considerarse ante el expediente contable que asciende a 317 millones de pesos sólo por el año 2024 de Mundo Tlatehui. ¿Imagine los hoyos financieros que esconden los años 2022, 2023 y 2025?
Si Morena termina gobernando esta vez San Andrés Cholula en 2027, quizá el mérito no sea exclusivamente suyo, tal vez lo compartan con el matrimonio que hoy detenta el poder municipal.
Las plazas políticas rara vez se pierden el día de la elección, se entregan muchas veces cuando quienes gobiernan dejan de pensar en cómo ganar la siguiente elección para enfocarse en cómo tener una moneda de cambio que resuelva los problemas que les ocasionan las auditorías.
La coartada de Mundo Tlatehui y Guadalupe Cuautle es brillante, aunque demasiado obvia, responsabilizar al PAN o a alguna mente siniestra es de kindergarten, ni los comunicadores a sueldo se la creen, sus contratos publicitarios incluyen divulgar la especie de que la pareja es la víctima. @analisistv












Un comentario
Solo esto faltaba que se tuviera que haecer nuevamente un trato con los mafiosos 🤬